Esta expresión latina que significa “todo tuyo”, nos hace volar con el pensamiento hasta San Juan Pablo II. Él adoptó este lema apostólico para expresar su total devoción a la Virgen. También nuestra iglesia es “toda de María”; de hecho todo habla de ella, a partir, por supuesto, del nombre siendo a ella dedicada con el título de “Annunziata”.
Hoy prestamos atención a los cuatros frescos bajo la cúpula, realizados en los años ’60, porque nos hablan de su vida.
-Visita de María a Santa Isabel después de la Anunciación
-Asunción de María
-Presentación de María en el templo
-María desolada, consolada por el ángel bajo la cruz tras la deposición de Jesús.




